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Las casas de colores del pueblo cultural de Gamcheon, en Busan, escalonadas por la ladera
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Consejos prácticos

Lo que nos habría gustado saber antes de aterrizar. Nada de esto lo sabíamos al salir de casa y todo nos habría ahorrado tiempo, dinero o un disgusto.

Lo primero

Cómo moverte por Corea del Sur

Cuatro cosas que se resuelven en un rato y te cambian el viaje entero.

Los mapas: Google Maps no te va a servir

Es lo primero que sorprende. Por normativa, Corea restringe la exportación de datos cartográficos detallados, así que Google Maps funciona para buscar sitios pero no te da indicaciones a pie ni en coche como en el resto del mundo.

La solución son las apps locales: Naver Map o Kakao Map, las dos con interfaz en inglés. Descárgatelas antes de salir de casa. Para el metro va muy bien Kakao Metro, que te dice hasta en qué vagón subir para quedar delante de la salida que necesitas.

Transporte: la T Money lo resuelve todo

Compra una tarjeta T Money el primer día, en cualquier konbini. Vale para metro, autobús y taxi en todo el país, y también para pagar en tiendas. Importante: se recarga en efectivo, así que saca algo de dinero al llegar aunque el resto lo pagues con tarjeta.

Entre ciudades, el KTX es rapidísimo y se reserva por internet. De Seúl a Busan son poco más de dos horas.

Taxis y traducción

Los taxis son baratos y abundantes. Funcionan Kakao T, que es la app local, y también Uber, que fue la que usamos nosotros. Pedirlos por app evita el problema de explicar la dirección.

Para traducir, Papago funciona mucho mejor que Google con el coreano, y tiene modo cámara para las cartas de los restaurantes. Aun así, la gente hace un esfuerzo enorme por entenderte: nos ayudaron a base de gestos más de una vez.

Internet: la eSIM, activada desde casa

Sin datos no hay mapas, ni traductor, ni taxi. Llevamos una eSIM comprada antes de salir: se activa desde casa y funciona nada más aterrizar, así que te ahorras la cola del mostrador del aeropuerto con el jet lag encima.

Usamos Saily, el plan de Corea del Sur, 20 GB, 30 días, y pagamos 22 €. Nos sobraron datos de largo.

Con el código MARTAL3643 te llevas 4 € de saldo en cualquier plan y 8 € en los planes Ultra.

Aviso de afiliación. El enlace de la eSIM es de afiliado: si contratas a través de él nos llevamos una pequeña comisión y a ti no te cuesta ni un céntimo más. Es el único enlace de afiliado de toda la web y es de un producto que pagamos y usamos nosotros. Puedes leer la política de afiliación entera.

Good to know

Lo que aprendimos sobre la marcha

Se puede pagar con tarjeta

Pagamos con tarjeta prácticamente todo, transporte incluido, sin un solo problema en restaurantes, tiendas, templos ni museos. Solo necesitamos efectivo en tres momentos: un puesto de comida callejera, una cafetería en el mirador de Oedolgae y una excursión donde nos avisaron por adelantado.

Con dos retiradas de cajero en quince días fuimos sobrados. Saca algo al llegar para la T Money y para imprevistos, pero no cargues con mucho.

Madruga si quieres fotos

En los sitios más fotografiados se juntan bastantes personas esperando su turno en el punto exacto desde el que sale la foto. Vimos gente con trípode ocupando el sitio diez minutos, montando y repitiendo la toma con calma.

A primera hora te llevas la foto del palacio vacío, esa que sale limpia y sin nadie. Tres horas más tarde la misma foto sale con veinte personas dentro. No es tener foto o no tenerla, es la diferencia entre las dos fotos.

Los cafés son enormes y hay uno en cada esquina

Un tamaño mediano de allí es un grande de aquí, y salen ardiendo. De las cadenas, la más barata con diferencia fue Mega Coffee: dos cafés por unos 3 a 5 €, frente a los 6 a 9 € de las demás por lo mismo. La calidad nos pareció igual de buena.

Y merece la pena dejar huecos libres solo para entrar en cafeterías temáticas. La mejor que vimos estaba dentro de un acuario, en un centro comercial de Seúl.

Desayunar cuesta más de lo que parece

Nuestro plan era desayunar de konbini todos los días. El problema: casi todos los sándwiches llevan queso, y lo que no lleva queso suele ser dulce. Con una alergia al queso de por medio, encontrar algo salado y sencillo fue sorprendentemente difícil y acabamos entrando en varios konbini seguidos.

La buena noticia: casi todos los restaurantes tienen opciones no picantes. La idea de que en Corea no se puede comer si no aguantas el picante es falsa.

Cómprate un parasol el primer día

Si vas en época de sol, cómpratelo nada más llegar. Nosotros lo hicimos a mitad de viaje y no entendimos por qué habíamos aguantado tanto. Allí es lo normal y se venden en cualquier sitio.

Y tiene premio doble: nos sirvió también para la lluvia, así que te ahorras cargar con paraguas aparte.

Los hoteles: agua gratis y toallas pequeñas

Es normal que te dejen agua en la habitación y te la repongan, así que no hace falta ir comprando botellas. Las toallas, en cambio, son bastante más pequeñas de lo que esperábamos.

Y en varios hoteles nos dejaron productos de skin care, no solo gel y champú. Corea se toma el cuidado de la piel muy en serio y se nota hasta en un hotel normalito.

Se puede ir tranquila a cualquier hora

Hay cámaras de seguridad por todas partes, y en ningún momento tuvimos sensación de inseguridad: ni de noche, ni en zonas vacías, ni volviendo tarde al hotel.

Importa porque Corea se pone interesante de noche: los arroyos y puentes se iluminan, los mercados siguen llenos y la gente sigue en la calle a horas a las que aquí ya no queda nadie.

En vuelos largos, mira la aerolínea

Elegimos el vuelo largo por ser directo, pensando que sería lo más cómodo. Y las pantallas no funcionaban: doce horas y media sin entretenimiento se hacen eternas.

En cambio, en un vuelo interno de una hora nos dieron zumo y había pantallas funcionando. La próxima vez no optimizaremos solo por directo: en un trayecto tan largo, la aerolínea pesa más que la escala.

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